Crea una pequeña fábula
Respuestas a la pregunta
Respuesta:
Ay! dijo el ratón,el mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo,dijo el gato…y se lo comió.
Respuesta:
El buitre y el topo
José Martín Hurtado Galves4
El buitre Griffon de Rupell es el ave que vuela más alto de todas las aves del mundo, una vez —inclusive— chocó con un avión mientras cruzaba Costa de Marfil, en África Occidental, iba a 11,277 metros de altura. Esto le hizo ganar una doble fama. Por una parte, había quienes afirmaban que era la reina de las aves, pues nadie la superaba en volar tan alto; sin embargo, no faltaba quien afirmaba que la altura era precisamente lo que lo había hecho perder la visibilidad y por eso —aseguraban— había chocado contra el avión. Con base en esto afirmaban que volar tan alto no es sinónimo de ser el mejor. Pero los primeros insistían en que nadie le ganaba a esta ave. En fin, esta discusión se debía a que iban a premiar al mejor animal del año y el buitre era un fuerte candidato para recibir tal honor.
Mientras esto sucedía, en la tierra, muy por debajo, en los túneles oscuros y húmedos, había un topo que parecía no ver nada; sin embargo, sucedía algo curioso: no chocaba. ¿Cómo le hacía?
Esto es lo que se preguntaban algunos animales que lo conocían. Sin embargo, lo que nadie sabía, porque era casi como un secreto, es que el topo en realidad no era ciego. Lo que pasa es que como sus ojos son tan pequeños, carecen de párpados y —además— están cubiertos de pelo, creían que no tenía ojos. ¡Pero sí tiene ojos y sí ve! Al menos puede distinguir algunas luces o destellos de luces en la oscuridad.
Esto produjo que algunos animales propusieran al topo para recibir el premio como el mejor de todos los animales del mundo de ese año. Para salir del embrollo se decidió juntar al topo con el buitre, para ver cuál de los dos merecía el premio.
Cuando los dos animales estuvieron juntos, el topo no logró ver bien al buitre y se la pasó dando vueltas y vueltas como si estuviera perdido. El buitre, por su parte, lo primero que pensó fue en comerse al pequeño mamífero, por eso abrió el pico, pero rápidamente fue sometido y se le prohibió atacar al pequeño que —por cierto— estaba muy orgulloso de pertenecer a los tálpidos del orden Eulipotyphla, por lo que decía que él merecía el premio. Después de un rato de discusión, quienes fungían de jurado acordaron poner a cada animal en el lugar del otro, para ver y valorar sus capacidades.
Fue así como subieron al topo a las alturas (lo llevaron varias aves), y el buitre fue metido en un túnel muy profundo. Cada uno debería demostrar, con sus propias habilidades, ser mejor que el
otro. Al final, ninguno de los dos pudo ser tan diestro como lo era en su propio hábitat. El topo quedó deslumbrado ante la luz tan fuerte del sol que no supo qué hacer; además, su nariz no atinaba a encontrar la ruta de las lombrices que acostumbraba cazar. El buitre, por su parte, al encontrarse en un lugar tan estrecho ni siquiera pudo extender sus alas, su cuello quedó atorado en uno de los túneles y sus patas estaban atascadas.
Ese año, el premio fue declarado desierto y nunca más se volvió a convocar.
Moraleja: las habilidades y capacidades de cada quien corresponden a las circunstancias en las que vive, pues son producto de su adaptación al medio ambiente. Por lo que no se puede comparar a dos seres fuera de su contexto.
Explicación: